jueves, 31 de mayo de 2012

Orrios desde San Cristóbal.

Mis nietos jugando en San Cristóbal. @cac. 2012
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  Las paredes desmoronadas de lo que fue ermita de San Cristóbal sirvieron en su día para acoger a las gentes que una vez el año llegaban allí para honrar al santo de los caminos. En mi niñez sirvieron para un juego de encondite que practicaban los más mayores que asistían a la escuela y que llamábamos, a voz en grito "Tres navíos en el mar..." Si nos oían nuestros compañeros de juego respondían   "... y otros tres en Portugal".  Ignoro el origen de aquel ancestro.
    Pasado el tiempo he subido muchas veces hasta la ermita asentada encima de la piedra de Rodrigo a cuyos pies se aprieta el origen del pueblo. Este año, cuando aún no habíamos salido del invierno, me llegué una vez más por allí acompañado de mis nietos. Jugaron entre las ruinas y juntos, cada uno con su mirada, contemplamos el pueblo.
    Hoy en casa he repasado algunas fotografías para tratar de enmarcarlas y colocarlas en las paredes de la Biblioteca de Orrios. Me he dado cuenta que coindían las que yo había hecho con las realizadas cuarenta y tres años antes por Bienvenido Tolosa, veterinario nacido en Orrios a quien tanto le gustaba volver a su pueblo y disfrutar de su tierra y de sus gentes. Me las había facilitado su viuda y su hija. Con esta diferencia de edad marcada por el paso del tiempo, habíamos fotografiado los dos el mismo lugar con muy cercano enmarque y, Bienvenido y yo, con una diferencia de cuarenta y tres años, habíamos llegado allí acompañados por nuestros hijos y nuestros nietos.





Orrios desde San Cristóbal. Fotografía de Bienvendio Tolosa. 1969

Orrios desde San Cristóbal. cac. 2012

Fotografía y descendientes de Bienvenido Tolosa. 1969

@cac. 2012



Fotografía de Bienvenido Tolosa. 1969   Si se acerca la fotografía se puede observar la acequia descubierta que conducía el agua desde el molino por la calle mayor hasta el río. Al fondo también, a la izquierda del camino, se pueden ver el yugo y las flechas de "Falange española" que por aquel entonces aún estaban a la entrada de los pueblos españoles.





























































































































   

La mirada infantil. @cac.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Esperanza Aguirre, pirómana catilinaria, atiza el caloret.-





             Esperanza Aguirre  que te boten, que te boten ya.
Sí, con B, con una beeeeeeeeeee   bien grande. Que ya está bien.

  ¿Pero no nos había dicho que estaba malita, que se retiraba, que para ella la política era algo pasajero? 
    Debió ser porque pasó por ser ministra, presidenta del Senado, Presidenta de la Comunidad de Madrid, presidenta del Pepé, defenestradora de tantos de sus súbditos aduladores corruptos y largos etcéteras en sus fincas propias y maritales, amañadora de elecciones hasta con sus peores enemigos.  Pero quiere la alcaldía de su Madrizzzz... que la Botella está acabada.
   Ay, Esperancita Aguirre Gil de Biedma, condesa de Bornos y Grande España,
"has volvido" y nos has devuelto (¿o será vomitado?) otra vez.
    Yo también regreso con lo que escribí hace tiempo en este mismo lugar. 
Con lo que nos espera de aquí a los idus maléficos de mayo podrá ser aumentado, aunque bien poco se le importa.


¡Ay, Esperancita! ¡Qué Aguirre y qué aguerrida tu boquita!



¿Hasta cuándo, Esperancita Catilinaria, abusarás de nuestra paciencia?
          En este país crapuloso de chorizos y mangantes, de arribistas y arrivistas, usted se cree la diosa Cibeles.
          Usted es la encarnación de la parodia de la empanadilla. Aquellos Martes y Trece deberían haber llamado por teléfono para encargarle la empanadilla a la empanada Esperanza Aguirre y no a Encarna Denoche, con la que usted tan buena pareja hubiera formado aunando la malasombra del trece y martes en plan chamberilera.
          Usted dice, contradice, hace, deshace, se desdice, niega, contraniega, afirma, fumetea, ningunea, torea y otros más nea a los ciudadanos como lo hace con su ganadería de vacas y toros en sus amplias dehesas propias donde no le faltan los aljibes, los barrancos tumultuosos y los ríos encañados que alimentan su poder egótico instalado en medios de comunicación que no paran de darle al bombo salpicado de platillos y castañuelas. Madriz, Madriz, Madriz…
          A usted igual le da que en los hospitales madrileños se trate a los pacientes como se merecen, usted sospecha que un médico mata y sanseacabó.
          A usted le da igual la situación de las aulas en las escuelas públicas, protege a los uniformados colegios de los pudientes, crea un grupetto de encumbrados adolescentes con buen expediente, se olvida de los niños que no tienen a su alcance más que una escuela pública a la que usted degrada porque, dice, sus profesores son unos vagos, y sanseacabó.
          A usted le da igual a quién trató de poner o puso al frente de Cajamadrid o Bankia con su mangoneo pizpireto. Usted dice que fue un matrimonio a punta de pistola, pero bien que se cuidó de tragar su parte de la tarta nupcial, que para eso tuvieron mucho interés los de su partido y los de los otros en dominar con su gente la aplicación de la Ley de Cajas que, aún así y todo, fueron modificando según sus intereses.
          Con aquellos polvos de amantes crapulosos fueron pariendo estos hijos embarrados hasta dejarnos a todos en este lodazal putrefacto.
          Usted es un sanseacabó continuado por el voto cautivo y cautivado con su mirada de lince enriscado en la sierra madrileña, encima de las dehesas por donde pastas sus vacas y sus toros.
          Usted enciende muchas mechas aunque luego ejerza de apagafuegos. Usted acaba de encender una mecha conectada a una bomba que le va a explotar.
          ¿Cómo se le ha ocurrido decir que la final futbolística entre vascos y catalanes, o entre catalanes y vascos, debería suspenderse y que se celebrara a puerta cerrada en otro lugar? Ya sé que es usted un lince, u otro tipo de animal montaraz de gustos nocturnos, en eso de desviar la atención cuando llegan los nubarrones que ocultan las cuentas deudoras de ese Madrid, o Madriz, del que usted, o ustez, es Presidenta electa.
          Mire usted que todos los aficionados llevarán una copa en la mano en esa final copera próxima, aunque no hayan bebido ni una copa.
          Mire usted que en ese rompeolas de todas las Españas que ya no es Madrid, vascos y catalanes o catalanes y vascos, van a gritar lo que les dé la gana, cantarán lo que les apetezca, en castellano, en catalán o en vasco. Seguro que en cualquier lengua le van a mentar a usted la madre, sean monárquicos o republicanos, separatistas o integristas, flacos o gordos, altos o chiquiticos, calvos o peludos, tranquilos o exaltados. Todos gritarán y cantarán lo que les dé la principesca o real gana o la majeza madrileña.
          Mire usted que abortarán en las gradas lo que les salga de sus propias gónadas porque usted se lo ha puesto “a huebo”, como ya se decía en el Poema de Mio Cid.
          Guárdese usted la Tizona, Esperancita Catilinaria, pirómana, ninot de falla valenciana, simplemente mediocre.
   
Como un ninot de falla.
  El caloret, el caloret, el caloret……….   Más caloret.



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      A Esperancita le gritan: Esperanza muérete.  
 Ella espeta de los arquitectos: Deberían matarlos a todos.
Ella recurre a la Fiscalía y los arquitectos que se jodan.

   ¿Qué arquitectos proyectarán Eurovegas? ¿Los muertos? ¿Los que deberían ser masacrados?
   Dice que en dos o tres años habrá allí doscientos mil puestos de trabajo. ¿De dónde saldrá el dinero para semejantes hijos de la gran patria viciosa, corrupta, corruptora y evasora de sindicatos sobrantes, según el multimillonario negociante de tanto bien cultural y derechos sociales envainados en las mesas de las ruletas?
    ¡Y una mierda!

  Esperancita, trilera, tocomochera, madre e hija de la gran ruleta madrileña, recalificadora de terrenos, especuladora, tramposa, condesa y bizcondesa de sonrisa ojomeneada, zancadilleadora con tacones y calcetinitos punteados, huidora en inauguraciones abroncadas, apedreadora de las que esconden el brazo, muñidora de golfos blanqueadores de dinero, apadrinadora de mafiosos en torno a timbas en los mares del Manzanares saturadas de prostíbulos en la estepa del Sur, Este y Oeste de Madrid -el Norte es suyo-, gran diosa encumbrada en el carro de la Cibeles, dueña, señora, pizpireta, florerito en el engaño trilero, marquesa del tango y del chotís en la bohemia valleinclanesca de hoy.
  ¡Otra mierda!

   Escuela, educación, esfuerzo, derechos sociales, hospitales, bibliotecas, trabajo que produzca bienes a largo plazo, respeto a los trabajadores, a los que reclaman un puesto de trabajo, uno, tan sólo uno para poder sacar adelante a sus hijos, a su familia...   A todos esos.... que se jodan... que vayan a los casinos, que construyan los edificios proyectados por los arquitectos a quienes había que fusilar, y luego que se gasten ese dinero ganado poniendo ladrillos, que se lo jueguen todo en las ruletas promovidas por esta gran trilera, granviera madrileña crecida a la sombra el oso, del mierdroño y del encinar de Guadarrama donde comen sus proìedades los cerdos, vacas y toros de la gran fiesta cornúpeta nacional de nuevo televisera.
   ¡Otra gran mierda!

  Lavado de dinero negro en la industria ruletera, trilera y tocomomochera, sí.   Creación de industria tranformadora de productos primarios elaborados con esforzada mano de obra, no.

   Seguimos sin aprender. Los tiempos pasados, el conocimiento de nuestra historia, no nos sirven de nada. Quiebros y lamentos los sábados y algún palomino de añadidura los domingos. Dame pan y dime tonto.
España sigue siendo una deformación grotesca de la realidad europea.
 Me quito el cráneo. Yo me inhibo.

  Que te den, que te den españolito del trileo tramposo, mafioso, amamantado en la vega desértica del Manzanares.

   ¡Más mierda!




martes, 15 de mayo de 2012

La humildad de una rambla



  
El humilde té, en las grietas de la piedras.
 La llaman de la Hoz,  de Las Canales, del Cobacho. Es una rambla y es humilde. Recoge las aguas cuando vienen las tronadas en los finales del verano y, de cuando en cuando, algún año que otro, mediado octubre, si se le revuelven las tripas a San Pedro y le da por deporrear, arrambla con lo que puede, que no son más que piedras y las lleva arrastradas por un cauce que ha ido, como una hoz, horadando, lamiendo, esmerilando sus límites peñascosos y formando pozas, cuevas y agujeros que serán cobijo de zorras, torcaces, buitres, grajas, milanos y perdices.
       Viene desde la vaguada de las tierras de Cañada Vellida limitadas por el alto del Esquinazo. Sigue buscando los regatos secos de Fuentes Calientes, hasta que ya en el término de Perales comienza la hoz formada por años y años de aguas torrentosas para atravesar los secanos de Orrios por el Covacho y luego, ya en Alfambra, depositar sus aguas alfambras, rojas de arcillas, en el río de su nombre.
      Como todas las ramblas es solitaria. Caminar por su cauce dificultoso es escuchar el silencio de sus paredes pétreas o el eco de los propios pasos del caminante. Tienes que ir sorteando los cantos romos que han ido rodando con el tiempo en los momentos de avenidas. En ocasiones tienes que agarrarte a los salientes y escalar las paredes para luego volver al cauce. En las grietas de estas paredes recoges algunas matas de un té mieloso al tacto y amargo al paladar.
        En las primaveras, en ocasiones, alguna punta de ovejas ramonea los primeros brotes de hierbas. En los veranos, si ha habido suerte con la lluvia, queda alguna poza con agua en algún recodo y allí el ganado se amorrará para abrevar, allí por donde antaño, de niño, me llegaba por mojar los vencejos para atar los fajos del centeno segado en la partida de los Pelarchos.
            Caminando hacia el encuentro por el cauce del río voy mirando en los días de estío el vuelo majestuoso de los buitres, el vigilante del aguilucho que se precipita sobre la perdigana retrasada de la bandada que su madre, la perdiz, vigilante y altiva, no pudo salvar de las garras y, cuando llego al pozo de La Lamia, diminuta laguna machadiana insondable, me sobresalto con el aleteo impetuoso de las torcaces cobijadas en los agujeros de las piedras. Se abre entonces la rambla y te encuentras con el puente del ferrocarril nonato que nunca alcanzó ni Teruel ni Alcañiz. Andando por debajo de sus arcos sobrepaso el sifón medieval cubierto con las piedras talladas por manos de canteros expertos marcadas por el paso de los tiempos para dar,  entre los regadíos, en la partida de La Rinconada, ya en el agua, escasa, del Alfambra.

Caminando por la rambla. @cac.

Cuevas en la rambla. @cac.

La perdigana rezagada víctima del aguilucho. @cac.

Oían cantar a las ranas. @cac

La Lamia. Laguna machadiana insondable. @cac.

Salida de la rambla de La Hoz. @cac.

El puente del rerrocarril nonato. @cac.

La desembocadura en invierno. @cac.

La desembocadura en primavera. @cac.


 
 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Orrios. Quedan las piedras.


@cac.

       
    Abrir los ojos. Leer las piedras. Caminar por las calles. Ir y venir una y otra vez. Y otra y otra. De la casa al pajar. Hacia la era. Con los mulos. Con el carro. Hacia la siembra. Hacia la siega. Con las ovejas. Con el zurrón al hombro. Con polvo en el camino. Con barro. Con hielo. Haga frío o calor. De noche. De día. Camino hacia el riego. Acarreando la mies. Acarreando el fiemo. Por sazonar la tierra. Hacia el huerto. Hacia el secano. Cerca o lejos. Andando y andando. Con los hijos. Con los nietos. Una y otra vez. Y otra y otra. Un día y otro. Y otro y otro. Pasa la vida. Pensando y pensando. Sin pensar. Mirando las piedras. Sin verlas. Todos los días. Tú te irás. Yo me iré. Quedarán las piedras. Grabadas a cincel. Palabras con historia. Quedarán los hechos. Pasan las personas. Camino hacia la nada.
            Quedan las piedras.

@cac.

@cac

@cac.


@cac